Revisión con informe

Qué pasa después del clic que estás pagando

Qué dice la página a la que llegan tus anuncios, dónde se corta el camino hasta la consulta, y qué está midiendo tu sitio de verdad.

¿Preferís que lo deje instalado y funcionando? Mirá instalar la medición.

Pedir la revisión


Casi nunca es que midas mal

Es que no está puesto lo que hace falta para saberlo.

En casi todos los sitios que miramos hay una etiqueta que cuenta visitas. Eso alcanza para saber cuánta gente entró. Lo que casi nunca está puesto es lo otro: la marca que registra cuándo alguien hace la cosa que te importa —una consulta enviada, un pedido de presupuesto, un clic en el teléfono—.

Sin ese segundo dato, el panel es honesto y es inútil a la vez: te dice cuánta gente pasó y no puede decirte cuánta se convirtió en algo. La pregunta «qué me volvió» no tiene respuesta posible, por más que mires el tablero.


Para quién es, y para quién no

Es para

  1. Empresas que están pagando anuncios ahora, o que los pagaron y los cortaron sin saber qué falló.
  2. Que tienen un sitio propio al que llevan esos anuncios.
  3. Que quieren saber qué pasa antes de volver a gastar.

No es para

  • Quien necesita que alguien le gestione las campañas desde el primer día. Para eso hay otro trabajo; esta revisión es el paso previo.
  • Quien ya sabe qué está mal y quiere que se lo arreglen. Para ése la revisión es un paso de más: se cotiza el arreglo directamente.
  • Quien vende sólo por redes o por marketplace, sin sitio propio. No hay nada que revisar desde afuera.
  • Quien necesita saber cuánto rindió la inversión. Eso necesita acceso a tus cuentas y es otro trabajo.

La regla que define esto

Se hace desde afuera. Sin accesos a tus cuentas

No es una limitación que escondemos: es la razón por la que esto se puede pedir sin conocernos y entregar en 48 horas hábiles. Un trabajo que arranca con «dame acceso a tu Google Ads» no empieza nunca.

Todo lo que promete esta página se puede ver sin pedirte nada.


Qué se mira

  1. La página de destino. Qué dice, qué promete, si responde a lo que ofrece el anuncio y qué le pide al visitante.
  2. El camino hasta la consulta. Cuántos pasos hay, dónde se interrumpe, y qué pasa en teléfono.
  3. Los mecanismos de contacto. Si el formulario existe y funciona, si el enlace de WhatsApp es el correcto, si el teléfono es clicable.
  4. Qué etiquetas hay instaladas. Analytics, Tag Manager, píxel de Meta, etiqueta de Google Ads, y cuáles no están.
  5. Cómo están cableadas. Si hay eventos definidos para las acciones que importan, o si sólo se cuentan visitas.
  6. Velocidad y estabilidad de la página de destino, con medición pública.
  7. Si el anuncio y la página hablan de lo mismo. Es donde más se pierde y lo más fácil de ver.

Lo que no se puede concluir sin tus datos

Esto va escrito dentro del informe, no sólo acá. Es la parte que separa un trabajo honesto de uno que inventa.

  • Cuánto gastaste, ni el costo por clic, ni el costo por consulta.
  • Cuántas consultas hubo de verdad. Que una etiqueta esté instalada no significa que esté registrando bien: desde afuera se ve que está puesta y cómo, no qué recibió.
  • Qué campaña o qué palabra trajo qué.
  • Dónde abandonan los visitantes. Se ve dónde el camino podría cortarse; no dónde la gente efectivamente se va.
  • Si las conversiones registradas son reales o están duplicadas.
  • La calidad de los contactos que recibiste.
  • Si la inversión fue rentable. Ni aproximadamente.

Si alguna de esas preguntas es la que te importa, hace falta acceso a las cuentas. Es otro trabajo, se cotiza aparte, y te lo digo de entrada.


Qué recibís

Un informe breve, escrito para que se entienda sin nadie al lado, con los hallazgos separados en tres tipos. La separación no es cosmética: es lo que evita echarle a un problema técnico una culpa que la evidencia no demuestra.

  1. Medición. No se puede saber qué produce el tráfico. Lleva a implementar lo que falta.
  2. Conversión. El visitante llega, pero encuentra obstáculos para consultar. Lleva a corregir la página o el camino.
  3. Demanda. Puede que el problema no sea técnico, y que no estés respondiendo a búsquedas relevantes de tus compradores. Acá no hay continuidad automática: se señala y decidís vos si querés mirarlo.

Más una lista de acciones priorizadas, una sección explícita de qué no se puede afirmar con lo observado, y una llamada de treinta minutos para leerlo juntos.


Lo que no incluye

  • La gestión de tus campañas. Si después querés que las revise cada semana o que las maneje yo, es otro trabajo, aparte de esta revisión.
  • Presupuesto de publicidad.
  • Garantía de ventas o de consultas.
  • Rediseño del sitio.
  • Implementar las correcciones. Se cotiza aparte, después del informe y sobre la lista priorizada.
Precio y plazo

Escribime con la dirección de tu sitio y te paso el alcance exacto y el número. Lo entrego en 48 horas hábiles desde que me confirmás. Es un pago único: no es un abono y no hay permanencia.

Pedir el alcance y el precio

Después

No hay un paso obligatorio, y uno de los caminos es ninguno

Con el informe ya sabés qué está roto y podés arreglarlo con quien quieras. Si preferís que lo hagamos nosotros, se cotiza aparte. Y si lo que apareció es un problema de demanda y no de medición, el paso siguiente es otro: mirar qué buscan tus compradores y quién les contesta.

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